Las cuatro “As” qué debemos tener en nuestra agenda diaria a la hora de tomar decisiones.

La A de Acción

Tanto si eres de los que se lanzan sin planificar los pasos ni preparar estrategias y cuando caes de bruces, le das la razón a quienes te dijeron que no debías hacerlo, como si eres de los que no hacen caso a lo que dicen los demás, pero crees que nunca estás lo suficientemente preparado y sigues amasando tu fortuna de sueños y proyectos en una caja fuerte o incluso si eres de los que son fieles a su pasión y utilizas los obstáculos como trampolín, si no operativizas pasando a la Acción, estarás orbitando en el mundo de lo intangible.

La Acción es una de las As más importantes de esta lista de cuatro, porque si te quedas esperando a qué alguien conteste por ti, o a que un test te evalúe en vez de contestarte a ti mismo, te perderás la oportunidad de encontrar las piezas que mejor pueden encajarte. El aprendizaje lleva implícito, aunque nos cueste admitirlo, una buena porción de calibrar, de probar, de equivocar, hasta que el proceso te apasione.

 

La A de Amplitud

Si eres de los que creen que es verdad todo lo que han hecho, dicho, o enseñado otros, o de los que critican y desechan todo por sistema, puede que te venga bien creer en el poder de esta A, la de la Amplitud de miras, porque podrás transformar las limitaciones mentales (que son en definitiva las que más nos limitan), podrás cambiar el sentido de lo que percibas a tu favor, no porque te digan que mires en positivo, cosa que resulta bastante imposible según ciertas cosas, sino porque podrás relativizar el  proceso,  antes de dejarte llevar por las emociones.

El “punto de vista” visto  desde otro ángulo, se transforma en una “línea infinita”.

La A de Actitud

El poder de esta A reside en dónde pones la focalización de tu atención. Es un comodín de doble filo, si tu foco está en la carencia, no tienes nada, si tu foco está en la abundancia todo está a tu alcance.

La abundancia está compuesta de la suma de todas las pequeñas cosas, de matices y detalles. Solo depende de ti el valor que quieras darles.

La A de Amor

Esta es la última A de nuestra lista, pero no por eso la menos importante.

Se suele confundir con la necesidad de satisfacer las carencias que arrastramos a costa de los otros, y de hacerlos culpables o responsables de cómo nos sentimos.

En realidad, el amor es un estado emocional, una franquicia que el universo pone en tus manos para que sistémicamente puedas darlo y recibirlo. ¡Úsalo como condimento, te sorprenderás del sabor que le da a todo!

En los procesos de coaching nos encontramos continuamente que los coachees sufren por:

Las creencias sesgadas, por las estrategias que ya no sirven, pero les atrapan, por el miedo a equivocarse o a perder lo conocido y estable.

Cuando tenemos en cuenta la Acción, la Amplitud, la Actitud y el Amor en la toma de decisiones, todo cambia, no tanto si se llega o no al final de la planificación que se tenía en mente, sino gracias a la libertad que se siente en cada paso que damos.