Tres niveles de escucha en la comunicación:

  • La escucha aparente.

Cuando estamos frente a otra persona que nos habla y nuestra cabeza está ocupada en nuestras propias cavilaciones, pensando quizás lo que vamos a decirle cuando tengamos la ocasión de aprovechar alguno de sus silencios.

Esta forma de escuchar nos viene de manera automática. Estamos muy habituados a utilizarla.

Es inadecuada si queremos crear un ambiente de confianza, nos dificulta el estar presentes y entender la comunicación de la otra persona.

Suele ser bastante incómoda cuando es nuestro turno de respuesta y nos damos cuenta de que no sabemos a qué debemos responder.

Llegados a este punto sería más saludable para la comunicación, pedir disculpas y darnos una segunda oportunidad porque hagamos lo que hagamos para intentar salir del paso, ten por seguro que el radar del sistema límbico de la otra persona se habrá dado cuenta y si estamos en medio de una negociación seguramente no confiará en nosotros.

Si estamos hablando con un amigo, conocido o pareja, habremos abonado el campo para una discusión o distanciamiento.

  • La escucha atenta.

Es cuando estamos escuchando, totalmente inmersos en lo que nos dice la otra persona, como lo dice, captando los gestos de su rostro, la postura de su cuerpo, el tono y ritmo de su voz, teniendo en cuenta sus silencios. Y se crea una atención que nos permite entender no solo lo que dice, sino también lo que está sintiendo (su estado emocional, si le preocupa algo, si tiene miedo o si se siente a gusto, interesado y en confianza). Es el modo de escucha que nos surge cuando sentimos algo especial por alguien.

Es conveniente y necesariamente exitosa en cualquier área de comunicación.

  • La escucha consciente.

Es la que podríamos llamar “Mindful Listening”.

Esta escucha incluye el modo del segundo nivel y además añade la capacidad de estar alerta al mismo tiempo de lo que puede estar aconteciendo a nuestro alrededor, (podemos apartar a la otra persona para evitar que algo colisione contra ella, recoger un objeto que se cae, reconocer el sonido de una ambulancia a lo lejos, el zumbido de una mosca, y a la vez mantenemos el foco de toda nuestra atención en la persona que nos habla y en lo que está transmitiendo). Es una comunicación que nos enriquece a ambas personas.

En el ámbito empresarial garantiza la excelencia.

En cualquier ámbito es la que nos hace disfrutar de las personas y practicar la sinergia entre el dar y el recibir.