Asistimos a un bombardeo constante de webinars, formaciones online, vídeos en directo de personas que nos ofrecen sus servicios para que seamos mejor vendedores, mejor coaches, mejor consultores, mejor equipo, mejores líderes, en definitiva, para ser más y mejores en lo que sea.

Sin embargo, veo a mi alrededor cada vez más personas que no tienen claro en que quieren ser mejores, personas que disponen de todos los recursos si se parasen a mirarse, que tienen muchos conocimientos y unas ganas enormes de hacer algo por los demás que les trascienda así mismos, pero que les falta el enfoque, les falta la organización, les falta sentarse a desarrollar un plan estratégico, les falta el hábito de la disciplina, y sobre todo, sobre todo, les falta creer en sí mismas.

Tengo la sensación, aunque solo es una percepción mía (no avalada por estudios estadísticos, ni científicos), que la originalidad y aquello nos hace diferentes y por tanto atractivos a un segmento potencial de clientes, lo estamos buscando fuera de nosotros mismos.

Conozco personas que son verdaderos coleccionistas de cursos, másteres, y postgrados, y no son los títulos, las certificaciones o las acreditaciones lo que les resuelve esta inseguridad y falta de decisiones para dar el paso, porque incluso después de obtenerlos, siguen estando en un efecto bucle, pretender suplir el hueco que les produce la inseguridad desde la acumulación de conocimientos sea quizás el problema, ya que la inseguridad más que ver con la falta de conocimientos tiene que ver con las creencias que se nos formaron hace mucho tiempo, quizás a los 6 años, cuando un familiar nos dijo algo que nos hizo sentir así y nos lo creímos porque era un referente para nosotros, o quizás fue nuestro profesor de música diciéndonos a los 7 años que no se nos ocurriese dedicarnos al canto porque inundaríamos ciudades enteras.

Es cierto que en el pasado todos hemos tenido experiencias que nos marcaron para no empoderarnos o para instalarnos en la inseguridad, pero también es cierto que de nosotros depende desaprender lo que nos está impidiendo avanzar y reaprender nuevas estrategias.

Algunas claves para buscar la motivación e inspiración para el cambio:

  • Cuestionar las ideas que te están limitando y también las fuentes que las provocaron
  • Practicar el pensamiento crítico y empezar a hacer las cosas de manera diferente.
  • Elaborar un plan estratégico y dividirlo en pequeños pasos.
  • Llevar a la acción el plan estratégico.
  • Celebrar los resultados (tanto si son los esperados, como si son los que provocan el recalibrar el rumbo o las acciones).
  • Buscar los recursos que faltan o delegar en quienes se les dé bien hacerlo.
  • Rodéate de personas resolutivas y proactivas.
  • Evaluar y modificar lo que sea necesario.
  • Practicar la humildad y la flexibilidad porque serán habilidades poderosas para seguir adelante cuando reaparezcan las dudas frente a abandonar la zona de confort.
  • Observar cual es la actitud frente a los retos y no olvidar cultivar el buen humor.
  • No gastar energía con las personas que intentan disuadirnos de nuestros sueños y proyectos porque no se atrevieron a perseguir los suyos.
  • Poner el foco y la energía en seguir la dirección de aquello nos mueve.

¿Qué opináis amig@S?

Gracias por compartir.

 

Maren Navarro

Psicóloga Organizacional

Coaching e Inteligencia Emocional